Guía de supervivencia para tu examen tipo test: Por qué estudiar no es suficiente.
Sabemos perfectamente en qué punto estás. Te dejas la piel con el temario, pero cuando te enfrentas a un simulacro, sientes que el examen "va a pillarte", y si encima te cambian el tipo de examen te deja descolocado.
En oposiciones de alto nivel como Hacienda, el conocimiento por sí solo no basta; la estrategia es lo que realmente marca la diferencia.
Si quieres dejar de ser un opositor que solo “sabe” para convertirte en uno que “aprueba”, aquí tienes los pilares para dominar tu próximo test:
1.Controla las reglas de tu examen
¿Cuántas preguntas tiene tu examen? ¿De que tiempo dispones? Y sobre todo ¿si fallo me penaliza o resta puntuación?
Es clave tener un control absoluto de estos 3 factores, y como actuar en caso de dudas ante una contestación.
2. La regla de las tres vueltas.
El tiempo es un recurso que debes gestionar con una estrategia fija para evitar la improvisación. Un método eficaz es dividir el examen en fases:
• Primera vuelta: Ve a tiro fijo, marca solo las que tienes seguras.
• Segunda vuelta: Trabaja aquellas dudas que son "sacables" con un poco más de tiempo.
• Tercera vuelta: Aplica descartes estratégicos si es necesario.
3. Menos es más: minimiza los errores
En las oposiciones más duras, el corte no lo marca quien más acierta, sino quien comete menos errores. Grábate esta regla de oro: si no puedes justificar por qué una respuesta es correcta, mejor no la marques.
4. Aprende a leer entre líneas (y trampas)
El examinador tiene sus trucos, y tú debes conocerlos para no caer en ellos. Mantente alerta ante:
• Palabras absolutas: Términos como "siempre" o "nunca" suelen indicar una respuesta incorrecta.
• Cambios sutiles: Fíjate bien en el sujeto de la frase, en los plazos alterados o en conceptos que se parecen mucho entre sí.
• Truco pro: Lee cada opción de respuesta como si fuera una afirmación independiente.
5. Prioriza la ley
Recuerda que el examen pregunta literalidad. A la hora de repasar, dales prioridad máxima a los artículos, las enumeraciones y las excepciones de la norma.
6. Domina el arte del descarte
Muchas veces no sabrás cuál es la opción correcta a la primera, pero sí sabrás cuáles son imposibles. Elimina primero lo que es claramente falso; el descarte es una habilidad que se entrena y que te permite analizar las opciones restantes con mucha más calma.
7. Define tu política de dudas antes de entrar
No decidas si arriesgarte o no cuando estés en medio del examen y con los nervios a flor de piel. Ten una política clara de antemano: por ejemplo, si dudas entre dos, contestas; si dudas entre tres o más, la dejas en blanco.
8. Usa la lógica administrativa
Cuando el dato exacto se te escape, piensa como el legislador. Busca la coherencia del sistema, apóyate en la jerarquía normativa y en el principio de legalidad. Muchos aciertos vienen de un buen razonamiento jurídico y no de haber memorizado la coma exacta.
9. El peligro de la revisión final
Un error clásico es cambiar respuestas correctas por pura inseguridad de última hora. Aplica esta norma: las respuestas seguras no se tocan. Revisa únicamente aquellas que marcaste específicamente como dudosas; cambiar sin un motivo de peso suele restar puntos.
10. Mantén el control emocional
El control emocional también puntúa. Si te encuentras con una serie de preguntas imposibles, no entres en pánico: probablemente sean difíciles para todo el mundo. Si una pregunta te bloquea, simplemente pasa a la siguiente y sigue adelante.
En resumen, para el día antes de tu examen:
• Prioriza test reales sobre la teoría.
• Recuerda que fallar menos es mejor que acertar mucho.
• Apóyate en la literalidad de la ley.
• Mantén tu estrategia fija y no improvises.
Enfrentarse a una oposición es como ser el capitán de un barco en medio de una tormenta: no puedes controlar el oleaje (las preguntas difíciles), pero si mantienes firme el timón con tu estrategia y no sueltas el mapa de la literalidad, llegarás a buen puerto mientras otros se pierden en la confusión del examen.